EL
CUIDADO DEL CANARIO
Desde tiempos inmemoriales, el canario
doméstico descendiente del canario silvestre, se ha criado en
cautividad. Su cría es relativamente sencilla, debida a los muchos años
que generación tras generación se ha ido realizando, hasta llegar a
nuestros días y que gracias al esfuerzo y tesón de muchos criadores, se ha
conseguido una gran diversidad de razas y mutaciones.
El canario es un ave que transmite parte de la naturaleza
y su alegría al cuidador o simplemente de quien guste contemplarlo. Su
bonita silueta, colorido, mansedumbre, movimiento y melodioso canto es digno de admiración.
Su alimentación es relativamente sencilla, tan
solo necesitaremos para mantenerlo en óptimas condiciones, el
proporcionarle una buena mixtura de semillas, siendo la base principal
de ésta el alpiste, algo de fruta y
verdura, siempre administrándola en pequeñas cantidades, como por ejemplo la lechuga y la
manzana, y algo de proteína animal, que bien podría ser la pasta o el
bizcocho de huevo, que suministrado fuera del período de cría, sería
suficiente un par de
veces por semana.
Nunca debe faltarle el hueso de jibia, que
utiliza para limpiarse el pico y obtener el calcio que pueda serle
necesario. También se le debería de colocar en comedero aparte, el
llamado "grit", que no son mas que arenillas, conchas y demás piedrecillas
trituradas, utilizadas por el canario para moler el alimento y obtener así una mejor
digestión.
Como la mayoría de las aves, a nuestro
protagonista le gusta
mucho el baño, que utiliza además de refrescarse cuando tiene calor,
para dejarse el plumaje en óptimas condiciones. Se le puede poner tanto
en invierno como en verano, utilizando agua limpia y a temperatura
ambiente, a la que se le puede añadir unas gotitas de vinagre para
eliminar los posibles parásitos externos que pudiera tener. Como medida
de precaución,
tendremos que evitar a toda costa las corrientes de aire que podrían ser
fatales, y tampoco dejar el baño a su libre disposición mas de diez minutos,
para evitar así en la medida de los posible que ingieran el agua ya
ensuciada.
Espero que estos simples consejos os sirvan en
principio para el cuidado inicial de vuestro nuevo compañero alado, en
breve trataremos de ir ampliándolos.
